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El cólera es una enfermedad aguda, diarreica, provocada por una infección intestinal causada por la bacteria Vibrio cholerae. Aproximadamente una de cada 20 personas infectadas puede padecer la enfermedad en estado grave, caracterizada por diarrea acuosa profusa (heces tipo agua de arroz), vómitos y entumecimiento de las piernas. La pérdida rápida de líquidos corporales conlleva a la deshidratación y sin el tratamiento adecuado, puede desencadenar la muerte en cuestión de algunas horas.
La enfermedad es originada por la ingestión de agua o alimentos contaminados con la bacteria Vibrio cholerae, en forma directa o indirecta, por heces o vómitos de enfermo o portador. Los alimentos implicados son: agua, pescados y mariscos crudos (ostras, almejas, entre otros), alimentos lavados con agua contaminada, como las frutas y los vegetales que se consumen crudos y alimentos cocinados preparados con agua contaminada.
Los factores que contribuyen al brote de la enfermedad son: la obtención de pescados y mariscos de agua contaminada con fluidos de cloacas de zonas endémicas, la falta de higiene personal, trabajadores infectados que manipulan los alimentos, la cocción inapropiada, el empleo de agua contaminada para lavar alimentos, la disposición deficiente de aguas residuales y la utilización del contenido de letrinas como fertilizantes.
Las medidas de prevención para evitar la transmisión del cólera consisten principalmente en:
- Proporcionar agua salubre y saneamiento a las poblaciones que todavía no tienen acceso a servicios básicos.
- La adecuada educación sanitaria e higiene de los alimentos.
- La aplicación de las medidas higiénicas básicas:
- Lavado de las manos con agua y jabón después de defecar y antes de comer o de manipular alimentos.
- Preparar y conservar adecuadamente de los alimentos.
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- No mezclar alimentos cocidos con crudos.
- Lavar los vegetales y frutas con agua limpia o desinfectarlos convenientemente, entre otros; y
- El cumplimiento de las Reglas de Oro de la OMS para la preparación higiénica de los alimentos.
El último caso de cólera en Venezuela se registró en el año 2000, desde esta fecha no circula el Vibrio cholerae en el territorio nacional. La amplia experiencia con el cólera ha demostrado que es imposible evitar su introducción en un país. Sin embargo, la propagación dentro de un país puede contenerse mediante medidas de control apropiadas y la educación sanitaria orientada a modificar los comportamientos.
En respuesta a la epidemia del cólera que enfrentó el país en el año 1991, la División de Control de Alimentos del Instituto Nacional de Higiene “Rafael Rangel” implementó la metodología y elaboró manuales para la determinación del Vibrio cholerae en alimentos, coordinó operativos especiales en zonas de riesgo, actividades de educación sanitaria, capacitó a personal de distintos laboratorio del país en las técnicas necesarias y dispuso de guardia permanente para asegurar el procesamiento continúo de las muestras.
Debido a la alerta emitida por la Organización Mundial de la Salud, la ministra del Poder Popular para la Salud (MPPS), Dra. Eugenia Sader anunció que refuerza la vigilancia epidemiológica en los puertos y aeropuertos del país, con el fin de evitar la entrada del cólera a la nación. Además indicó que Venezuela cuenta con un grupo de epidemiólogos que están distribuidos en toda la red de hospitales del país, quienes son los responsables de recibir la información sobre algún caso sospechoso de una enfermedad de notificación obligatoria.
Igualmente, ante la situación de cólera en Haití, la División de Control de Alimentos perteneciente a la Gerencia Sectorial de Registro y Control del Instituto Nacional de Higiene “Rafael Rangel”, está alerta y comprometida con la salud de la población venezolana ante cualquier eventualidad, y a disposición del Servicio Autónomo de Contraloría Sanitaria del Ministerio del Poder Popular para la Salud.
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